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Aunque un préstamo siempre tiene el mismo fin, hay diferentes formas de préstamos, así estas son las más habituales:
Es un préstamo personal para pagar un bien de consumo cuyo valor no se puede o no se quiere pagar de una vez. Coches, muebles, viajes, etc. son el principal destino para este tipo de préstamos. Sus intereses y plazos suelen oscilar según la entidad bancaria que lo concede.
Es un préstamo que se paga a la promotora de una vivienda cuando estamos comprando una vivienda de obra nueva. Se utiliza para pagar la reserva, los pagos al promotor o ambos. Este total suele conformar el 20% del valor de la vivienda previo a desembolsar antes del préstamo hipotecario.
Es la contratación de una tarjeta o línea de crédito a la entidad financiera lo que supone tener a su disposición un dinero inmediato, sin preguntas ni explicaciones. Suele solicitarse como forma de pago alternativa o de emergencia cuando la cuenta de ahorros del banco no dispone de dinero o lo tenemos destinado a otro fin.
Si quieres más información visita diferencias entre préstamos y créditos.